viernes, 1 de mayo de 2020

Examen

México, como muchos otros países, se ha visto  azotado por un virus que ha recorrido los diferentes continentes del planeta, un virus que no discrimina edad, sexo, raza, o posición económica, pero cuyas víctimas favoritas son los adultos mayores, cuya tasa de mortandad de eleva, y las posibilidades de supervivencia, disminuyen.
Así es, me refiero al COVID-19, mejor conocido, como coronavirus, el cual tuvo origen en la pequeña ciudad de Huhan, China, pero que ha dejado fuertes estragos en países como Estados Unidos e Italia.
Nuestro país, al llegar a la fase 2 de contagio de dicho virus, decidió tomar medidas para detener su propagación, y así evitar que cobrara más vidas.
Una de las medidas fue promover la campaña “quédate en casa” cuyo objetivo principal es aislar a la población en su propia vivienda, evitando el contacto directo con otras personas, disminuyendo, de este modo, las posibilidades de contagio.
Sin embargo, el ámbito educativo recibió una fuerte bofetada en cuanto a la implementación de dicha medida, puesto que, al permanecer fuera de altas concentraciones de personas, esto incluía los planteles educativos, ante tal situación, el gobierno decidió tomar cartas en el asunto para continuar con la educación de nosotros los estudiantes.
Algunas escuelas optaron por impartir clases online, otras compartieron información por medio de canales televisivos, y algunas más, dejando trabajos por medio de la aplicación conocida como “classroom”. En el caso de mi institución, optó por esta última, ya que en esta herramienta de trabajo los docentes pueden mandar las tareas y los alumnos, una vez realizadas, las subimos a la plataforma, quizá está fuera una buena opción si no fuera por un detalle: ¿Qué se hace en el caso de los estudiantes que no cuentan con material eléctrico para la realización de sus actividades?. Bueno, pues ese fu mi caso, ya que durante las primeras dos semanas de cuarentena, no contaba con teléfono celular (ya que se acababa de descomponer) ni con computadora alguna, y, en vista de que no tenía acceso a la aplicación, los trabajos me fueron acumulados. Cuando tuve la oportunidad de poseer un dispositivo, ya era demasiado tarde, ya que las actividades eran demasiadas por lo que me puse manos a la obra a realizarlas, pues cada día subían más  actividades. Pero en la realización de éstas, me enfrente a otro problema: No saber cómo realizar algunas de ellas; en el caso de las materias enfocadas a la teoría, no hubo mucho problema, el verdadero problema fue en el área de razonamiento matemático, pues no tenia mucha idea de cómo resolver algunos ejercicios.
Por si todo esto fuera poco, en mi comunidad el profesor de la primaria optó por dejarles a los alumnos un compendio de trabajos a realizar, pero a muchos se les dificultó su realización debido a que no sabían cómo hacer algunas de las actividades, por lo que los padres de los pequeños acudieron a mi para solicitar que los apoyará, como siempre me ha gustado ayudar a las personas, accedí, sin darme cuenta de que me estaba poniendo una carga más, pues además de todo, tenía que ayudar a mi familia en los quehaceres domésticos.
Es por eso que la cuarentena me la he pasado un tanto estresada, ya que aún quedan trabajos por enviar, seguir ayudando a los niños, lo quehaceres domésticos y todavía, seguir trabajando en la radiodifusora del municipio, todo ello, va formando una ola de preocupaciones, además de que extraño a mis compañeros, y docentes.
Por eso sí pudiera reducir toda la cuarentena en un solo hashtag sería #MuchoEstrés

The future risk of our planet from environmental pollution

Jocabed Vazquez Gregorio Throughout our lives, the slogan "Let's take care of the planet" is already a recurring theme and kno...